Heroyna (2016)

¿Cómo hablar objetivamente de una película con muy buenas intenciones, pero con variadas inconsistencias? Corto y conciso, supongo.

por Cuauhtémoc Ruelas

¿Cómo hablar objetivamente de una película con muy buenas intenciones, pero con variadas inconsistencias? Corto y conciso, supongo. Heroyna es una cinta que mezcla romance y crimen donde conocemos a la pareja de enamorados conformada por King (Luis Enrique Calva) y Queen (Yara Lina Soto) quienes además son ladrones y como dice uno de los personajes: Juntos conforman el universo. Buena línea, supongo. Lástima que la película no logre respaldarla del todo.

En esta historia ubicada en la ciudad de Tijuana, nuestros protagonistas, se dedican a robar pequeños establecimientos con otro grupo de adolescentes dispuestos a todo. Sin embargo, en un momento de reflexión tanto King como Queen deciden realizar un último robo con el que podrían alejarse definitivamente de la vida criminal y vivir juntos. Sin embargo, el plan parece más peligrosos de lo planeado, y como puede esperarse, las cosas comienzan a salirse de control.

Primero, sin tapujos, lo malo: el estilo visual es muy estridente, donde el director Alejandro Solórzano Garibaldi toma muy extrañas decisiones de edición, que enfatizan las limitaciones y fallas de la cinta. Como ejemplo puedo señalar las escenas donde los protagonistas ensayan frente a una cámara de video sus distintas maneras para amedrentar a sus víctimas, todas ellas con un ritmo vertiginoso y muy poco creíbles. Las actuaciones son irregulares, aunque hay que admirar el entusiasmo del elenco. Nadie los acusará de sutiles. El uso de música original compuesta por artistas tijuanenses es excesivo, y aunque logra añadir un cierto factor cool a algunas escenas, se abusa tanto de ella que termina cansando.

heroyna still

Habiendo dicho eso, hay que admirar la convicción de la película. A pesar de que las ambientaciones se sientan un tanto extrañas, el hecho de haber rodado en Tijuana le aporta a la cinta una inusual energía, pues estamos ante una visión diferente de esta ciudad tan llena de matices.

Además, no se puede negar que por momentos la dirección de Solórzano Garibaldi conjura una indescriptible intensidad, con la cual mantiene la atención del espectador, creando suspenso y anticipación por la llegada de un final que podría ser trágico o feliz, ya que ambos encajan en el tono general de la cinta. Entonces, es mitad heist movie y mitad “romance adolescente”, sin cumplir plenamente con los requerimientos de ambos géneros. El póster parece sugerir un violento thriller, pero en realidad se trata de un relato de amor, de acuerdo a su naturaleza indie. Tan sólo por sus honestas intenciones merece una recomendación, aunque no son excusa de sus considerables problemas narrativos.

Sin embargo, como una visión distinta y muy estilizada de Tijuana es fascinante por su mera existencia. Después de todo, quizás esa fue su intención, representando así una experiencia única y casi hipnótica. — C.R.

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