SDLFF: Tenemos La Carne (2016)

Algunos medios pretenden explotar la notoriedad de la película Tenemos La Carne alegando cosas como “¡La gente se vómito y salió ofendida de los festivales donde se presentó!”.

por Cuauhtémoc Ruelas

(We Are The Flesh, Emiliano Rocha Minter, 2016)

Como en ocasiones ocurre, algunos medios pretenden explotar la notoriedad de la película Tenemos la carne alegando cosas como “¡La gente se vómito y salió ofendida de los festivales donde se presentó!” y cosas por el estilo.

Y si bien es cierto que resulta por momentos transgresora, la razón es bastante prosaica, pues estamos frente una cinta experimental que, en su afán de empujar los límites del espectador, utiliza imágenes, diálogos y una narrativa fuera de lo común dentro del cine mexicano, algo que sin duda se agradece hasta cierto punto.

Finalmente, la pregunta esencial es ¿vale la pena tanto escándalo por la cinta? En mi opinión, no. Todo ese asunto se reduce a qué tanto está dispuesto el público a dejarse llevar por la maniática aventura que nos presenta el director Emiliano Rocha Minter.

En ese sentido la película es más o menos inofensiva, pues a pesar de tener contenido sexual bastante explícito, asesinatos y todo tipo de blasfemias, no hay nada que no veamos ya en otras cintas estrenadas comercialmente (me viene a la mente la obra completa de Gaspar Noé).

tenemos la carne poster

Tenemos la carne nos muestra a un extraño hombre (Noé Hernández) quien se encuentra dentro de un inmundo edificio en un tiempo y lugar indeterminado. En ese entorno se le unen dos hermanos interpretados por María Evoli y Diego Gamaliel quienes buscan refugio. De ese modo y sin un motivo claro estos seres comienzan a caer en una espiral de excesos, acompañado de eventos perturbadores, que incluyen incesto, necrofilia y tomas cerradas de genitales. Todo ello mientras construyen una cueva de cartón.

Como se puede ver no hay realmente argumento; se antoja posible que, asignando ciertas características a los personajes, los actores tuvieron la libertad de improvisar, elaborando así su propio desarrollo dentro de la flexible “trama”. El resultado es más un muestrario de actuaciones viscerales que de destreza narrativa. Noé Hernández resulta particularmente brillante, como siempre. Lo mismo se podría decir de los jóvenes María Evoli, y Diego Gamaliel de quienes se hace evidente que se están entregando al máximo ante los excesos del guion.

Entonces Tenemos la carne tiene sus fallas e indulgencias, por supuesto: en algunos momentos es intolerablemente pretenciosa, pero dada su “experimental” naturaleza se mantiene accesible gracias a un sentido del humor bastante retorcido, que en más de una ocasión raya en lo ridículo. Las actuaciones del elenco son sobresalientes, compensando por mucho la ausencia de historia coherente. Eso, junto con la estupenda fotografía y la dinámica edición muestran un estilo y calidad bastante alto que hace más fácil la asimilación de la cinta, convirtiéndola en una experiencia, que entretiene a pesar de las ínfulas de “arte” y transgresión que se da. — C.R.

*Tenemos La Carne (We are the Flesh) se exhibirá el próximo sábado 25 de marzo a las 10:20 PM dentro del San Diego Latino Film Festival. Ver calendario para más información.

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