El Vecino (2017)

Esta es una de esas películas experimentales, en las que no podemos esperar un desarrollo convencional de la trama.

por Cuauhtémoc Ruelas

El actor tijuanense Giancarlo Ruiz ha balanceado su carrera entre la participación de cortometrajes independientes, como la clásica Omega Shell de Aarón Soto, hasta proyectos más recientes como Al Otro Lado, de Rodrigo Álvarez, al mismo tiempo que se desempeña como actor de soporte en proyectos de mayor presupuesto como la cinta de terror Ahí Va el Diablo de Adrián García Bogliano, y el drama Workers de José Luis Valle. Evidentemente Ruiz complementa estas actividades para permitirse hacer proyectos personales como director y guionista. Y obviamente uno de esos últimos es su ópera prima El Vecino, él cuál concretó gracias al apoyo de múltiples colegas.

La película nos muestra a Raúl (Paco Mufote), un hombre obviamente perturbado, quien vive solo en un edificio de dos pisos. Ahí, Raúl se entera que sus vecinos de abajo tienen problemas maritales, por lo que este comienza a monitorear sus actividades entrometiéndose en sus vidas. De ese modo somos testigos del deplorable estado emocional de Raúl, y sus constantes fantasías y simbolismo que mezcla la supuesta realidad que él percibe. Así, hasta que una terrible acción, cambiarán la vida y los destinos de estos vecinos.

Esta es una de esas películas experimentales, en las que no podemos esperar un desarrollo convencional de la trama, principalmente por qué Ruiz no quiere simplemente mostrarnos los desvaríos del personaje, sino hacer que los compartamos con él. Para lograrlo, emplea un ritmo lento, casi pesadillesco, en el que recibimos información sobre el protagonista en forma de sus extrañas actividades, las cuales son realmente confusas, pues van desde correr en círculos dentro de su habitación, fingir que es un francotirador en la azotea, hasta alucinar con las conversaciones de sus vecinos.

Tal vez esa es la principal “falla” de la película, pero dudo que realmente pueda llamársele falla. Más bien es el obstáculo que le impide ser una experiencia entretenida y amena. Ciertamente El Vecino cuenta con una buena realización, tanto técnica como narrativa, además de lucir excelentes actuaciones del poco conocido elenco. Pero su maniático tono y carencia de esperanza la hacen difícil de asimilar.

el vecino (1)

Desde luego no espero que todas las películas sean alegres y optimistas (para eso tenemos bastante con las rancias comedias de Martha Higareda), pero algunas cintas, por bien hechas que estén, producen tal sensación de desasosiego que difícilmente se pueden recomendar. Y El Vecino es una de ellas.

Sin embargo, como dije, esa no es una falla de la película, sino una valiente decisión del director, que ha elegido mostrarnos este material, retando nuestra expectativa y obligándonos a experimentar un entorno enfermizo y poco convencional. Además, podemos consolarnos con la atractiva cinematografía, la cual agrega una dureza a las imágenes que complementa maravillosamente el excéntrico argumento.

Las actuaciones también son de admirar, y el que los actores y la actriz no sean muy conocidos (tal vez el más familiar sea el veterano Paco Mufote por su larga trayectoria como actor de teatro, cine, series y músico) hacen que nos compenetremos más con los personajes, lo que no siempre es posible cuando se trata de intérpretes famosos. Sergio Valdéz e Isabel Orizaga como el joven matrimonio que se enfrenta al misterioso vecino, logran una interacción honesta e impactante.

Resumiendo, El Vecino es una película dura, que no ofrece contemplaciones; pero a pesar de ello, es interesante, con un estilo visual y narrativo casi hipnótico. Definitivamente un buen trabajo del director Giancarlo Ruiz, y una muestra de que su talento no es exclusivo de su capacidad actoral por lo que es más conocido, sino también en las labores como realizador dentro de un arte al cual le profesa una pasión casi palpable. —CR

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