Guardians of the Galaxy, Vol. 2 (2017)

Guardians of the Galaxy, Vol. 2 es un ejemplo de la magia pasajera que al Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) le sale tan bien.

por Alberto Villaescusa R.

(Guardianes de la Galaxia Vol. 2, James Gunn, 2017)

Guardians of the Galaxy, Vol. 2 es un ejemplo de la magia pasajera que al Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) le sale tan bien. Su frenética y humanista narrativa, su sentido del humor, sus carismáticos personajes y sus alucinógenos efectos visuales cautivan en la sala de cine. Al salir de ella, la película no tarda en evaporarse de la memoria. Sus despreocupadas aventuras espaciales se mezclan con las surreales travesuras de Doctor Strange, la fricción entre los héroes con la dinámica central de Capitán América: Civil War y por supuesto, la Guardianes de la Galaxia original. Volumen 2 no es una mala película, de hecho, es uno de los productos Marvel más emotivos y refrescantes, y uno de los blockbusters recientes más narrativamente coherentes y satisfactorios. Sus problemas no son necesariamente suyos, son los problemas fundamentales de una marca que siempre ha apostado más por la consistencia que por la innovación, una medida que le ha permitido a las películas del MCU imponerse sobre sus competidores. La fórmula no crea obras maestras, pero el riesgo no construye universos cinematográficos.

Aunque dada la tarea de contar una historia ya familiar dentro de un molde repetitivo y predecible, Guardianes de la Galaxia Vol. 2 encuentra una manera de demostrar que los clichés a veces sí tienen una razón de ser, al mismo tiempo que constantemente se burla de estos. Tiempo después de haber salvado el planeta Xandar y haber sido nombrados oficialmente como los “guardianes de la galaxia”, el bonachón pero algo engreído huérfano terrícola Peter Quill/Star-Lord (Chris Pratt), la rencorosa y mortífera Gamora (Zoe Saldana), el monumental e imponente Drax (Dave Bautista), el árbol humanoide Groot (voz de Vin Diesel) y el cínico e irreverente mapache genéticamente modificado Rocket Raccoon (voz de Bradley Cooper) se han consolidado como una familia y viajan por el universo, vendiendo sus servicios al mejor postor. Después de desatar la ira colectiva de Los Soberanos, un presuntuoso pueblo liderado por la Alta Sacerdotisa Ayesha (Elizabeth Debicki en un disfraz que recuerda a la más icónica imagen de Goldfinger), tensiones emergen entre el equipo de mercenarios, como suele suceder en las secuelas que no se llaman Magic Mike XXL. En el último minuto, los Guardianes son salvados de los Soberanos por Ego (Kurt Russell), un antiguo y poderoso ser cósmico y, más importante, el padre de Peter Quill.

Cómo en la primera película, Star-Lord se encuentra al centro de la historia. La reflexión que su llegada le inspira, especialmente a Yondu Udonta (Michael Rooker), el pirata que lo educó en lugar de su padre, compone el núcleo emocional de la película. Pero Quill no es el único Guardián con problemas de familia. Cada uno de sus compañeros sufre a su manera por la presencia o ausencia de las personas con las que crecieron o no crecieron. Gamora y su hermana Nebula (Karen Gillan) se odian literalmente a morir. Drax, quien todavía carga con la memoria de la muerte de su familia, resulta el más sensible del grupo, siempre dispuesto a ofrecer un oído comprensivo a pesar de no tener las habilidades sociales para hacerlo (en lugar de consejos, termina hablando de cómo sus padres lo concibieron y del pene de Ego). Entre él y Mantis (Pom Klementieff), una extraterrestre con la habilidad de percibir los sentimientos, se forma una improbable y tierna amistad. Rocket, quien siempre tuvo que ver por sí mismo antes de incorporarse a los Guardianes, inevitablemente busca sabotear su lugar dentro de la familia. Groot, quien pasó de medir tres metros a caber sobre el hombro de Rocket, es simplemente adorable, aunque el contraste entre estatura imponente e inocencia que lo hizo tan encantador en la película anterior se encuentra ahora ausente.

guardians 2 poster

Suena más empalagosa de lo que es en realidad. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 es inevitablemente convencional y a veces sentimental, aun así encuentra la forma de darle un nuevo giro a los clichés de acción y de que sus personajes siempre estén al centro de ella. El sentido del humor del director y guionista James Gunn está también presente, quizá más que en la primera entrega. La violencia jubilosa de sus películas de bajo presupuesto encuentra un eco (sin sangre, por supuesto) en la secuencia en que Rocket usa una abundancia de dispositivos de alta tecnología para repeler a un grupo de mercenarios, o cuando él y Yondu escapan de un motín espacial. Su película se apoya en las mismas mecánicas que sus compañeros del MCU, pero Gunn les muestra poco respeto y eso es extrañamente lo que aquí los hace funcionar.

Guardianes 2 es la rara película de superhéroes que puede hacer del escape de una celda y una bomba de tiempo no sólo funcionales, sino emocionantes y humorísticas. Existe en una versión aun más caricaturesca del universo Marvel, pero se apega a sus absurdas reglas, de manera que no cae en la arrogante irreverencia meta-narrativa que hizo a Deadpool frecuentemente insoportable. Sus efectos visuales crean un mundo denso que parece sacado directamente de piezas de arte conceptual de ciencia ficción, mientras que las escenas de acción tienen un sabor absurdo y desintersado por las leyes de la física que nos recuerda a una caricatura de los Looney Tunes. La banda sonora, compuesta por tonadas de rock clásico, le presta una personalidad que le falta a las partituras orquestales que son la norma en películas de alto presupuesto, pero también hacen referencia al vínculo familiar que existe entre sus personajes y el tema de nostalgia que corre a lo largo de la película, sobre todo en la relación de Quill con su padre. La canción de Looking Glass “Brandy (You’re a Fine Girl)” es aquí tan importante que bien podría ser una de las Gemas del Infinito.

Aunque absurda y relativamente cruda, también comparte el mensaje de compañerismo y humildad que se encuentra al centro de muchas otras películas del MCU. La narrativa general de la película no es tan diferente que la que corre a lo largo de las entregas de The Avengers. Es el énfasis en la vida humana y el altruismo del superhéroe lo que de alguna manera ha contribuido a que Marvel esté siempre un paso delante de sus competidores en el DCEU (Universo Extendido de DC) o en la franquicia de X-Men. Eso y guiones que más a menudo no siguen una lógica dramática coherente, así como integrantes verdaderamente simpáticos. Guardianes de la Galaxia, Vol. 2 bien podría ser el ejemplo cumbre de la ética de la franquicia, en parte porque su elección de villano y las vidas individuales del grupo ofrecen miradas distintas al concepto de la familia, y como están orquestados de manera que su trama llena de acción se mantenga siempre en movimiento.

Distintas dosis de compañerismo, ilusión, desazón, rencor y melancolía, y uno sale de ver la película con una sensación de que ha compartido mucho con estos personajes, aun si esa sensación pronto se desvanece. El humor de la película abruma en ocasiones (¿era necesario ver a Peter Quill tomar la forma de Pac-Man en el clímax de la película?), pero mayormente se siente bienvenido porque emerge orgánicamente. Por las dos horas y dieciséis minutos que duró Guardianes de la Galaxia, Vol. 2, fui partícipe de su universo, y sentí un vínculo familiar con ésta banda de canallas. Desde el muy alejado punto de vista de unas horas después, me encuentro esperando con gusto, el momento en que los Star-Lord, Gamora, Drax, Rocket y Groot regresen a las pantallas de cine a hacer más de lo mismo. —AVR

  1. Por algún motivo, ésta película de marvel no me llama mucho la atención jeje..

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