Alien: evolución, géneros y otros textos

Como en cualquier saga, los fans son los primeros que aplauden o derriban una franquicia.

por Joaquín Chávez E.

Como en cualquier saga, los fans son los primeros que aplauden o derriban una franquicia. Si bien estas deben de cumplir con los elementos obligados que las caracterizan, rara vez hay cambio de tono o subgénero. Ridley Scott, director de la original (Alien, 1979) y los dos últimos filmes (Prometheus, 2012 y Alien: Covenant, 2017) ha decidido evolucionar la saga; esto, como una necesidad, después de argumentar, en reiteradas ocasiones, que el resto de la saga de los años 80 y 90 había terminado de explotar la franquicia en el género de sci-fi-acción de aquella época. En una entrevista, Scott menciona que desde que surgió Alien, hasta la fecha, ha habido ya una serie de monstruos en el cine que hoy en día ya no generan terror; o en su caso, poca emoción. Se dio cuenta que el ‘alien’, como bestia, es sin duda un monstruo de culto que seguirá presente, pero que el terror, o mejor dicho el suspenso, tendría que encontrarse en otro lado. Desde Prometheus, como inicio de una nueva trilogía, se instaura mas en el thriller sci-fi  y ya no tanto en el terror. Sin embargo, para aquellos que gozan de la esencia y corazón de dichos géneros, esta nueva trilogía ofrece panoramas muy satisfactorios. Recordemos que el ADN de la ciencia ficción tiene un vínculo inherente a los problemas filosóficos; con la reflexión sobre la naturaleza del hombre y su relación con la tecnología, como un reflejo de nuestras capacidades y lo que podríamos hacer con ella.

La franquicia sigue ofertando los elementos que la constituyen: una nave desviada de su destino, un alien, una tripulación perseguida y aniquilada; fantástica producción del espacio, un robot que guarda secretos, una heroína final, y la promesa efímera de estar a salvo. Sin embargo, la tensión dramática ya no se centra en el ataque de la bestia, sino en el suspense de los elementos que nos ofrece esta nueva trilogía; pues luce como un maratón de tensión, si reconocemos dichos elementos. Nos permite cierta estimulación emocional e intelectual que vuelve al filme una experiencia más enriquecedora. Cabe mencionar que estas referencias intertextuales tal vez abonen a observar mejor el rompecabezas que ha armado Scott.

El creador, la creación y el origen son los tres elementos que conforman los ejes verticales de los dos filmes. La relación que guardan estos elementos y sus consecuencias son el núcleo del thriller y la tensión que ofrecen estas películas. Si usted los quiere descubrir por su cuenta, le sugiero terminar la lectura hasta este punto y retomarla después de haber visto Prometheus y Alien: Covenant.

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SPOILERS A CONTINUACIÓN:

Las referencias intertextuales funcionan como metáforas que ayudan al espectador participativo a tener una experiencia más gratificante si desea observarlas. Estas referencias funcionan como los elementos que menciona Hitchcock cuando se refiere al suspenso, como parte de la información que debe tener la audiencia para que el género funcione.

En Prometeo, el nombre de la nave corresponde al semidiós de la mitología, sobre todo la griega, a un titán que le roba el fuego a los dioses para entregárselo al hombre, y que por ello es castigado y sentenciado por los mismos a un eterno castigo; es encadenado, y sus entrañas devoradas lentamente por aves de rapiña. Cabe recordar que el fuego robado era una herramienta particular y exclusiva de los dioses, por ello el terrible castigo.

¿Qué particularidad o herramienta exclusiva tienen los ingenieros, los dioses en Prometeo? ¿ Si ellos son capaces de viajar en el tiempo y en el espacio y visitar cualquier civilización, será acaso ese su fuego moderno?  ¿Quién  les roba el secreto? ¿Quién es el único que guarda celosamente el conocimiento prohibido al cual tuvo acceso? Recordemos que David, cuando se encuentra solo en la nave alienígena, decide apagar la cámara de Vickens y al sentarse toca una flauta que activa un mapa 3D del universo, asombrándose con las rutas intergalácticas que encuentra. La idea de la flauta y la activación tiene una lógica aparente si revisamos la teoría de “La música de las esferas” de Pitágoras, en cuanto a la relación que encuentra este entre las ondas emitidas con la resonancia, y cómo se desplazan por el espacio. Es por ello sugerente e intrigante el primer acercamiento entre David y Walter en Covenant. Quizás no solo le muestra que puede ser creador también de música, pero acaso ¿le pretende enseñar o compartir algo más, de hermano a hermano?.

Por otro lado, tenemos el lavado de pies que hace David a su creador Weyland, en un acto de respeto y devoción a su dios, emulando el mismo acto de humildad de Jesús con sus apóstoles en un pasaje bíblico. También la manera como se abren los brazos de Holloway antes de morir quemado, a manera de crucifixión, y el capitán Janek mas su tripulación antes de estrellar la nave. Incluso la posible lectura que se le puede dar como abreviación al planeta donde encuentran la señal, el LV223, que si se revisa la alusión descrita en el Viejo Testamento, Levítico 22:3, no nos sorprende la relevancia del texto y la razón de por qué solo sobrevive la Dra. Shaw.

En Alien: Covenant, la imagen de apertura, el ojo de David que llena toda la pantalla, el ojo de alguien que parece lo ve todo, es un indicio del punto de vista de quien narrara todo el filme. La sutil sugerencia de la silla del trono de Carlo Bugatti, una silla que parece exclusiva para el rey o dios del lugar (Weyland), la pintura de “La natividad” del siglo XV, una referencia más al nacimiento de Jesucristo, el hijo de dios, y ese preciso momento en donde “nace” David en esa sala, ante su creador. Por último, la estatua de David de Miguel Ángel, símbolo de la perfección, rasgo común de cualquier deidad.

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Prometheus (2012)

En cuanto a la referencia del nacimiento de Jesús o la presencia inequívoca del creador con su creación, en Prometeo comienza en vísperas de navidad, el capitán Janek pone un arbolito ante la extrañeza de Vickens; el filme concluye el 1 de enero con la bitácora de exploración que cierra la Dra. Shaw. Toda la trama sucede en ocho días, los días que de acuerdo a la Biblia le tomó a Dios la creación del universo. En cuanto al viaje de la Covenant, este sucede en vísperas de la Navidad, el 5 de diciembre. Estas referencias semióticas a manera de premonición en el inicio de ambos filmes se presentan como huevos de Pascua en el jardín, invitando al espectador a encontrarlos y adentrarnos en lo que parece quiere explorar más a fondo el director.

A través de los diálogos que mantienen David y Walter, se revelan de manera más profunda esa dicotomía entre creador y creación. Especialmente con las decisiones que ahora David, antes creación del hombre y ahora creador, toma a partir de que arriba con un arsenal infectado al planeta de los ingenieros. Cita un conocido soneto de Shelley, poeta alemán del siglo XIX, que dice “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”, acto seguido ejecuta como dios enfurecido, irónicamente, a los ingenieros. El soneto relata de manera central la inevitable decadencia de todos los líderes y de los imperios que estos construyen sin importar cuan poderosos fueron en su tiempo.

Otra referencia destacada es el segundo acto es la ópera de Wagner “El oro del Rin” de donde se desprende “La entrada de los dioses del Valhalla”. Esta música se escucha dos veces en el filme, siendo la última vez más estremecedora, por todo lo que implica. En la ópera, esa pieza final se refiere a la entrada triunfal de Wotan (Odín) como dios al enorme y majestuoso salón del Valhalla, lugar reservado para los dioses y aquellos muertos en combate. Esta es la pieza que le pide David a Mother (la inteligencia artificial) de la nave antes de entrar al lugar donde se encuentran los embriones de futuros colonos.

Con las referencias religiosas y otros textos, quizás Ridley Scott nos invita desde el acertado género de la ciencia ficción a reflexionar un poco de la misma que la escritora Chantal Maillard cita cuando dice “…los mitos hablan veladamente porque solo de esa manera pueden acceder a la comprensión de lo que somos y porque, a menudo, lo que queda sin decir es mucho más rico de lo que puede decirse…”. —JCE

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