Tijuana No: Transgresión y fronteras (2015)

Es imposible ignorar la inmensa influencia que Tijuana No ejercieron sobre la música y la cultura popular en nuestro país en la década de los noventa.

por Cuauhtémoc Ruelas

(Tijuana No: Transgresión y fronteras, Pável Valenzuela Arámburo, 2015)

Sin duda me gustan algunas canciones de la legendaria banda Tijuana No, pero sería hipócrita de mí parte considerarme todo un fanático. Aun así, es imposible ignorar la inmensa influencia que ejercieron sobre la música y la cultura popular en nuestro país en la década de los noventa. En esos años el rock en México estaba pasando por una importante transición con bandas que pronto se convertirían en emblemas de un movimiento contestatario frente a un entorno musical que cada vez degeneraba en un vacío espectáculo auspiciado por las televisoras donde las agrupaciones juveniles de música pop y su imagen prefabricada eran más importantes que la música misma. Fue así que apareció Tijuana No como parte de una refrescante alternativa que cambió el rostro del rock y lo fortaleció como una verdadera expresión artística libre de artificio y con renovado énfasis en el valor de la música y sus letras.

Sin embargo, y como su nombre indica, Tijuana No, Transgresión y fronteras no pretende ser un documento exhaustivo del rock en nuestro país, sino de la banda que se convirtió en ícono de una generación. Este sencillo enfoque definitivamente intensifica la visión del documental, convirtiéndose en un material muy completo a pesar de su corta duración, abarcando momentos fundamentales que logran completar satisfactoriamente la historia.

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El director Pável Valenzuela Arámburo cumple cabalmente su misión, escarbando a profundidad en el pasado de la banda hasta obtener un detallado tapiz audiovisual. Videos caseros, grabaciones personales, entrevistas públicas, y las copiosas notas de cada uno de sus integrantes, mismos que se completan en una narrativa lo suficientemente concreta y representativa de su genialidad, sus logros, sus desventuras, sus separaciones y sus tragedias que contribuyeron a su evolución hasta nuestros días. Elementos que resultan al mismo tiempo fascinantes, dolorosos y extremadamente emotivos.

Este documental incluye numerosos interludios musicales acompañados por animaciones que dan maravillosa vida al relato. Resultan bastante ingeniosas, las cuales sirven para separar las entrevistas y “cabezas parlantes”. Sin duda, estos detalles serán un placer que disfrutarán los auténticos fans, lo que me hace pensar, que sería muy interesante la realización de un soundtrack del documental donde aparezcan compiladas tantas curiosidades musicales relativas a Tijuana No como sea posible.

Tijuana No, Trasgresión y fronteras llega en un momento bastante oportuno donde se está revalorado la aportación musical de nuestra ciudad, y por ello me pareció un sobresaliente documental para el espectador casual, y definitivamente indispensable para fans de la banda, sea cual sea su opinión sobre su fulgurante carrera. Este valioso proyecto independiente renovó mi respeto por el legado de cada uno de los integrantes de Tijuana No. Y, desde luego, me dejó con ganas de escuchar de nuevo la música con la que se identifica la década de los noventas. Ustedes dispensarán si no hago el clásico slam, nunca fui un experto en esos menesteres, ahora me duele la rodilla y pierdo el equilibrio fácilmente. —CR

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