Paterson (2016)

Paterson, la última cinta de Jim Jarmusch aborda el tema de la inspiración, sobre ese momento de iluminación que todo artista busca.

por Jorge Guevara

(Paterson, Jim Jarmusch, 2016)

Paterson, la última cinta de Jim Jarmusch aborda el tema de la inspiración, pero lejos de una predecible y gastada trama sobre ese momento de iluminación que todo artista busca, el director y guionista nos trae una de las aproximaciones más reales al tema. Una donde la inspiración brota a pesar de la rutina y redundancia de la vida diaria. La inspiración silenciosa que se encuentra en los momentos del día a día.

Paterson (Adam Driver) vive en Paterson, Nueva Jersey con su novia Laura (Golshifteh Farahani). Todos los días despierta a las 6:00 am, come un plato de cereal y se va a trabajar como conductor de un camión de ruta. Antes de iniciar su jornada se sienta un momento a escribir poemas, a la hora de la comida vuelve a hacer lo mismo. Al terminar de trabajar regresa a casa y le pregunta a Laura, quien es mucho más activa artísticamente, lo que hizo durante el día. Después pasea a su perro Marvin para al final ir por una cerveza a una pequeña barra. Esto se repite toda la semana y sucesivamente.

El poeta favorito de Paterson es William Carlos Williams, quien escribió un libro titulado… Paterson. Esto es un patrón que se repite durante toda la cinta, ya que son estos movimientos circulares los que le dan fondo a la misma.Similitudes, ecos, repeticiones, todo esto es usado para crear un sentimiento de deja vu haciendo evidente que todo lo que pasa en la cinta llega a niveles metaficcionales.

La redundancia en la rutina de Paterson ayuda a resaltar la importancia de sus relaciones con los otros personajes. Trabaja manejando en círculos y vive una vida circular. En las manos de otro director ésta bien podría ser una historia del sufrimiento de vivir en la monotonía, pero de manera orgánica, Jarmusch encuentra a través de su personaje principal la inspiración y belleza de la cotidianidad, desde una simple caja de cerillos que se transforma en un poema de amor, a una exploración del universo y la existencia misma.

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Es una película reconfortante en muchos niveles. A pesar de estar situada en el presente, la película evoca una época más simple, donde una persona podía ser chofer de un camión de día y poeta de noche, tener casa propia, aunque sea muy sencilla y una pareja que simplemente se dedica a seguir sus sueños. Paterson ni siquiera tiene celular y su casa en realidad podría pertenecer a distintos periodos del pasado. Esa desconexión, y la paz que le da poder vivir en su propio mundo, a pesar de su rutina, es algo reconfortante. De hecho, el único “conflicto” es que Laura intenta cambiar la rutina, queriendo sacar copias de los poemas los cuales sólo existen en una libreta.

Algunas de las cintas de Jarmusch en cuestión de acciones y ritmo podrían llamarse “lentas”. Tienden a tener un toque cómico o ligero por decirlo en términos simples, pero Paterson es una cinta que se toma realmente en serio. No es que necesariamente sea un drama, pero los grandes y largos momentos de silencio no son usados para más que crear un sentimiento de realismo brutal a pesar de que los personajes vivan en un mundo idílico. Y si, también la realidad está llena de momentos involuntariamente graciosos, que son aprovechados de manera excelente.

Tener a Adam Driver como protagonista podría parecer una elección extraña, ya que es más conocido por su trabajo físico y verbal, mientras que Paterson no es muy expresivo y callado. Driver deja ver la casta con una interpretación conmovedora que realmente atrapa al espectador. A pesar de los pocos diálogos y movimientos sutiles logra apoderarse de la pantalla sin dejar que el resto del ambiente creado por el director sea opacado.

Finalmente, me queda muy claro que Paterson no es una película para todos. Si esperas ver algo de acción o conflictivo realmente te dejará decepcionado. Esta es una cinta contemplativa más nunca pretenciosa. Al menos de manera particular me ayudó a entender que hay que apreciar los momentos de la rutina diaria, que en lo más efímero podemos encontrar inspiración y que a pesar de todo, la musa nos hablará cuando menos lo estemos esperando. A final de cuentas todo en esta vida puede ser un bello poema si eso es lo que buscamos. —JG

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