Mother! (2017)

Después de mucha anticipación, desidia y una infección estomacal que me obligó a encerrarme en los confines de mi departamento, por fin pude ir a ver mother! de Darren Aronofsky.

por Jorge Guevara

(¡Madre!, Darren Aronofsky, 2017)

Anoche, después de mucha anticipación, desidia y una infección estomacal que me obligó a encerrarme en los confines de mi departamento, por fin pude ir a ver Mother! de Darren Aronofsky, uno de mis directores favoritos. Había escuchado muchos comentarios sobre esta cinta, con la opinión dividida entre si era buena o mala, sin embargo, después de verla puedo decir con toda certeza que es una excelente cinta que definitivamente no es para todos, pero su calidad es indudable en muchos aspectos. No quisiera reducirla a un simple análisis de “lo que está” pasando, pues entender las alegorías bíblicas sería minimizar el gran trabajo realizado en pantalla. El identificar quienes son los personajes es una lectura básica que con tan sólo poner un poco de atención se puede decodificar. Aronofsky nos da eso y más en una cinta ambiciosa pero que tal vez no fue abordada de la mejor o más sutil forma.

Nos presenta a una pareja que vive en una extraña casa victoriana en medio de un llano dentro de un bosque. La casa se encuentra aún en construcción y el trabajo de restaurarla cae en las manos de la joven esposa. El marido, quien evidentemente es mayor que ella, pasa su tiempo metido en su trabajo. Es un poeta cuyo proceso creativo lo mantiene alejado de las necesidades de ella, a veces completamente ignorando que está ahí para él (literal y figurativamente). Ninguno de los dos personajes tiene nombre, pero son interpretados por Jennifer Lawrence y Javier Bardem.

Ella deambula por la casa en ropa cómoda pero siempre sola, llena de confusión y dudas, especialmente cuando su marido comienza a traer invitados a la casa. “¿Quiénes son estas personas?” pregunta fútilmente sin obtener respuesta alguna, pero sabemos que son fanáticos del trabajo de “el poeta”. A diferencia del personaje de Lawrence, nosotros podemos analizar e identificar quiénes son estas personas, e incluso quiénes son el poeta y su esposa, o al menos lo que representan. Porque a pesar de que la cinta sigue el patrón de thriller psicológico que distingue a otras cintas de Aronofsky, se atreve a jugar con el género de la farsa para crear alegorías religiosas y de algún modo también ecológicas.

Y esto es a lo que me refería en un inicio, Aronofsky no hace esto de manera sutil. Después de la primera media hora queda claro que el director está interesado en contarnos el Viejo Testamento desde su perspectiva. Es en esta primera media hora que pensamos que estamos viendo un drama marital, cuando de pronto entre la aparición de Ed Harris y Michelle Pfeifer y la primera de muchas muertes que veremos en pantalla que puedes deducir que estás viendo una cosa distinta. Todo el suspenso y la parte entretenida recaen en la elaboración y ejecución de esta idea central, por lo cual es difícil hablar de la cinta sin arruinarle la experiencia a quien no la ha visto.

Sin embargo, una vez entendido esto cae otra incógnita: ¿Qué tanto de estos textos será abordado por el director?”. Y en realidad Aronofsky se sirve con cuchara grande, abordando desde Génesis al Libro de las Revelaciones y de vuelta al inicio (gracias madre por obligarme a ir al catecismo de niño). La casa en sí es llamada un “paraíso”, Lawrence se refiere a un pequeño desastre como un “apocalipsis” e incluso hay un “diluvio” que hace que todos los humanos que estaban perdidos en el placer “desaparezcan”. Esto son más pequeños preámbulos al gran chiste que Aronofsky nos está contando.

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A pesar de tener tintes religiosos, Aronofsky hace suyas estas historias y las reinterpreta a su manera como lo hiciera en Noah, lo cual puede causarle conflicto a los más puristas de los dogmas religiosos. Para el caso de Mother!, el director toma inspiración del trabajo de otros grandes cineastas como Luis Buñuel, Roman Polanski, Stanley Kubricke incluso Gaspar Noé, pero también de distintas fuentes literarias e incluso de pintura. Aronofsky y el cinematógrafo Matthew Libatique juegan todo el tiempo con los claroscuros y el arte renacentista. Desde las Madonas italianas que conforman a Lawrence a un Bardem que pareciera salido de un cuadro de El Greco. Pero definitivamente la cereza en el pastel es la secuencia de la decadencia y la historia de la humanidad, que a mi parecer están claramente inspiradas por las infernales imágenes de El Bosco, con todo y Kristen Wiig ejecutando pobres almas.

Creo que el trabajo actoral es de lo mejor que hemos visto en lo que va del año, ya que estos conceptos necesitan tener cierta humanidad para lograr capturar nuestra atención. Bardem como el todopoderoso creador logra transmitir autoridad y cierta fragilidad en todos sus movimientos, como un niño maravillado por su obra, y sin reparos para destruirla. Harris y especialmente Pfeifer le dan cierto aire de intriga y diversión a todo el asunto, se extrañan terriblemente en la segunda mitad de la cinta.

Por su parte Lawrence da una de sus mejores actuaciones hasta la fecha, con una protagonista pasiva obligada a responder a las situaciones que se le presentan, forzada a mantenerse estática mientras vemos el caos a su alrededor. Lawrence nos hace sentir esa impotencia en todo momento y en cierta manera también hace eco al papel al que por años se ha forzado a la mujer a adoptar, a tener que soportar el mundo en el que le tocó vivir sin tener la opción a tomar el control. Por eso un tan catártico final.

Sí, es una película intelectual pero no es tan densa como nos quieren hacer creer. Lo que si contiene es una poderosa carga emocional manejada a la perfección por Aronofsky, quien es un maestro del timing y el manejo de los sentimientos de su audiencia. Pero a pesar de lo hermoso e impresionante que llegan a ser las imágenes en pantalla, se siente como si algo faltara para equiparar el nivel de intelectualismo que la obra quisiera tener.

Se presenta a sí misma como seria, pero me hizo reír más que algunas “comedias” presentadas en las salas este año, y tal vez esa sea la intención de Aronofsky, quien juega con los absurdos y las situaciones incómodas. Después de todo, percibo esta cinta como una farsa más que una cargada de seriedad y respeto por el “material original”. Una especie de terror cómico como lo visto en la genial Get Out de Jordan Peele. Mother! es una excelente película, hacen falta cintas como éstas, pero también es víctima de su propia pretensión y a pesar de lo impactante que es visualmente, esta vez Aronofsky se queda corto entre su discurso y su trabajo final. Es excelente, pero no es The Fountain o Black Swan—JG

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