Suburbicon (2017)

Este es uno de esos filmes que guarda un equilibrio entre la auto-crítica de la sociedad norteamericana y un entretenido thriller-drama que nos tendrá atentos hasta el final.

por Joaquín Chávez E.

(Suburbicon: Bienvenidos al paraíso, George Clooney, 2017)

Este es uno de esos filmes que guarda un equilibrio entre una auto-crítica de la sociedad norteamericana y un entretenido thriller-drama que nos tendrá atentos hasta el final, a través de la mirada de un niño. Ambientado a finales de los años 50, Suburbicon es una comunidad residencial que ofrece las condiciones ideales con todos los servicios para que cualquiera desee mudar a su familia ahí. Sin embargo, la llegada de una nueva familia parece desatar un caos, donde las apariencias, los deseos y las malas decisiones se conjuntan para mostrarnos una radiografía atemporal de lo que son nuestras sociedades proyectadas con un porvenir.

Dirigida por George Clooney y con un guion de los hermanos Joel y Ethan Coen, podemos de entrada intuir que no saldremos decepcionados. Clooney fuera de la farándula ha demostrado ser un activista social con voz propia para hacer todo tipo de denuncias. Por otro lado, los Coen vuelven a su más puro estilo de contar historias, con esos personajes ambiciosos, tontos e imperfectos con causas y efectos que siempre reflejan un lado obscuro del alma humana.

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Uno de los puntos interesantes que muestra el filme, es que aunque existan casi 60 años de diferencia entre la ambientación de la época (1959) y nuestro presente, el supuesto avance social que nos han vendido parece en realidad una falacia. La sociedad norteamericana en la era de Trump y la de 1959 no es muy distinta. Parece que ha habido un retroceso o simplemente nunca se llegó a tal civilidad, gracias al perfeccionado arte de las apariencias. Este es un tema central a lo largo de la película, las falsas apariencias: desde el tipo de regalo que se hace hasta la imagen moderada de comportamiento y vestimenta que están presentes en el filme. Un elemento más es la cuestionable moral supeditada por los deseos. En contraparte, los valores correctos de las minorías sociales mostradas a través de un microcosmos, es decir, donde un personaje representa  a un grupo social o institución, son cartas jugadas bien jugadas por Clooney en su dirección.

Afortunadamente no pretende ser aleccionador gracias a un guion y una dirección solventes que captan nuestra atención en cada secuencia, con personajes solidos donde desfilan los deseos, el misterio, la inocencia y quizás la indignación. La actuación de Matt Damon es gratificante pues vuelve a mostrar que tiene versatilidad para hacer personajes de acción o dramáticos, incluso si necesita engordar para ello. Julianne Moore y Oscar Isaac son convincentes, pero es el pequeño Noah Jupe es quien destaca por su actuación y habrá que seguir su carrera con atención.

Lo mejor es que no solo nos entretiene de manera digna casi dos horas, sino que también nos hace pensar sobre qué tipo de sociedad y vecinos tenemos al norte, pero mejor aún, que réplicas de lo socialmente expuesto también tenemos en casa. —JCE

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