Good Time (2017)

por Alberto Villaescusa R.

(Good Time: Viviendo al límite, Ben Safdie, Josh Safdie, 2017)

Heaven Knows What, la previa película de Josh y Ben Safdie, fue una detallada y realista mirada al submundo de Nueva York y a la vida y mentalidad de los adictos. Good Time, su película más reciente, es eso y algo más. Es un retrato de un mundo vivo y particular, pero también tan ágil y entretenida como las mejores películas de Hollywood y tan visualmente rica como un poco convencional video musical. Su Nueva York es tan excéntrico como el del cine callejero del Nuevo Hollywood de los setenta. Su trama recuerda a las comedias criminales que se hicieron populares en los ochenta. Debajo de todo esto, sin embargo, se encuentra una visión reconocible y particular. Es un genial ejemplo de dos cineastas independientes adaptándose a una fórmula comercial y encontrando liberación en lugar de límites.

Robert Pattinson y el director y co-editor Ben Safdie interpretan a la pareja de hermanos Connie y Nikolas Nikas, respectivamente. Nikolas sufre de una discapacidad mental y el rumbo de su vida es determinado por su abuela adinerada, quien más adelante nos enteramos es abusiva con él, y Connie, quien carece de una establecida fuente de ingreso. En la primera escena de la película, Connie saca a su hermano de terapia con la intención de llevárselo de Nueva York. Para obtener el dinero que necesitan, asaltan un banco, pero una bomba de tinta explota en ellos mientras escapan. Connie intenta arreglar las cosas, Nick entra en pánico llamando la atención de la policía. Los hermanos tratan de escapar cuando Nick choca con una ventana y es capturado por la policía. Una férrea lealtad une a Connie y a Nick. No tienen, parece, nadie en quien confiar más que uno en el otro. Bajo custodia y presión de las autoridades, Nick se rehúsa a delatar a su hermano. Connie, por su parte, trata de usar el dinero que alcanzó a rescatar de la explosión para pagar la fianza de Nick. Está apurado; quién sabe que pueda pasar. Cuando se da cuenta de que le faltan diez mil dólares para el pago, Connie recurre a su novia Corey (Jennifer Jason Leigh). Cuando esto no funciona, pero se entera de que Nick ha sido trasladado a un hospital local tras una pelea, decide sacarlo de ahí.

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Good Time se convierte entonces en una especie de odisea criminal nocturna. La sensación de que sus personajes nunca duermen y de que la policía siempre está detrás de ellos la llena de una especial adrenalina. La travesía de Connie lo lleva a involucrarse, bajo circunstancias cómicas, con Ray (Buddy Duress), un criminal de poca monta que puede llevarlo a una botella de LSD que puede valer más de los miles dólares que Connie necesita para sacar a su hermano de prisión, entre otras cosas. La ágil y colorida técnica cinematográfica vuelven a la historia aún más frenética pero nunca difícil de seguir. Hay un emocionante montaje en el que Ray recuenta la complicada serie de eventos que lo llevaron a encontrarse con Connie; los cortes son tan rápidos como el habla neoyorquina de Duress. En otra secuencia, Ray y Connie tratan de despistar al guardia de seguridad de un parque de diversiones (Barkhad Abdi) hasta que terminan agarrándolo a golpes en el interior de una casa embrujada llena de luces fosforescentes. Es aquí donde los colores neón de la fotografía (en celuloide, ni más ni menos) llegan a su absurdo y estimulante extremo.

Sean Price Williams, el director de fotografía de la película, la captura en planos principalmente cerrados y una cámara siempre en movimiento. Estos recursos por lo general son indicativos de un estilo realista, inspirado en el documental; no obstante, más que el realismo, parece buscar una sensación de que todo lo que sucede es un poco absurdo y nos invita a compartir la inquietud y ansiedad que sufre su protagonista a lo largo de la noche. Más que el estilo, lo que mantiene a la película realista son los personajes, quienes responden con tanta normalidad a las cosas extrañas que suceden a su alrededor. Esto es especialmente cierto para los policías, a quienes la película se rehúsa a convertir en villanos a pesar de que son el principal obstáculo que debe sortear Connie. Impera la sensación de que sus personajes secundarios, tanto como Connie, hacen lo que hacen sólo para salir adelante. Taliah Webster, como una adolescente que ayuda a Connie a lo largo de la noche, da una actuación especialmente conmovedora; la joven actriz navega hábilmente entre el terror y la maravilla que la niña siente ante la llegada de este hombre a su vida. Uno puede imaginarse una película igualmente rica sobre ella, lo mismo para la complicada relación de Corey con su madre adinerada que sólo aparece en una breve escena.

La mejor actuación, sin embargo, es la de Pattinson. Como su alguna vez co-estrella de Twilight Kristen Stewart, Pattinson ha sabido aprovechar su estrella para levantar proyectos intrigantes de autores audaces. Lo que Stewart es para Olivier Assayas, Pattinson lo ha sido para David Cronenberg y otros. Una relación como ésta es mutuamente beneficiosa. Cineastas poco convencionales obtienen con mayor facilidad los fondos que necesitan, y las estrellas atraen el visto bueno de los críticos y los premios. De vez en cuando, la sinergia también hace maravillas para la película misma. En Good Time, Pattinson interpreta a un personaje tan encerrado en una mentalidad y estilo de vida no muy diferente a la de un adicto. Sus acciones siempre tienen malas consecuencias para él y para su hermano. Y sin embargo, el actor le da una bondad fundamental que nos hace querer seguirlo durante toda la noche. —AVR