Un Beau Soleil Intérieur (2017)

La primera escena de Un Beau Soleil Intérieur tiene más riqueza y emoción que muchas películas tienen en dos horas de duración.

por Alberto Villaescusa R.

(Una bella luz interior, Claire Denis, 2017)

La primera escena de Un Beau Soleil Intérieur tiene más riqueza y emoción que muchas películas tienen en dos horas de duración. La película abre con una pareja teniendo relaciones sexuales de una manera algo rutinaria. El hombre, Vincent (Xavier Beauvois), parece esforzarse, pero ella, Isabelle (Juliette Binoche) luce distraída, en otro lugar. Él hace un comentario fuera de lugar y ella lo hace a un lado, molesta. Después lo abraza fuertemente y los dos yacen en la cama por un rato. ¿Qué sucede y qué será lo que sienten en realidad? Nunca es del todo claro. Las únicas constantes en la más reciente película de Claire Denis son el desorden y el azar. Nos muestra los momentos más íntimos de la vida de su protagonista, pero nunca nos da suficiente información para encontrarle sentido. Y sin embargo, la película se mantiene a flote gracias a una curiosa energía. Creemos en la convicción de sus personajes aun si no siempre en la lógica de sus acciones.

El planteamiento es simple y la trama casi inexistente. Isabelle es una artista francesa divorciada y en una relación irregular con un banquero casado (el hombre de la primera escena). Lo casual y sin compromisos de la relación no le molesta, por lo menos no a visiblemente. Pero mientras comparten un trago en un bar éste le dice que aunque le encanta acostarse con ella, igualmente no piensa dejar a su esposa, e Isabelle empieza a tener sus dudas. No es que no haya otros hombres interesados en ella. Cada que va a la pescadería cerca de su casa, se le acerca Mathieu (Philippe Katerine), quien trata de hacer conversación e insiste en invitarla a la casa de campo de un amigo suyo. Isabelle tiene un amigo actor (Nicolas Duvauchelle) que está en proceso de divorciarse y que se siente atraído por ella. Ella le corresponde. Tiene también otro amigo que trata de esconder su enamoramiento en la forma de consejos de vida (Bruno Podalydès). También figuran en el panorama su exesposo François (Laurent Grévill), con el que tiene una hija de diez años y a quien ve en ocasiones; y Sylvain (Paul Blain), un introvertido que conoció bailando en un bar y con el que entabla una relación.

un beau soleil interieur

Denis y Christine Angot basaron el guion de Una Bella Luz Interior en “Fragmentos de un discurso amoroso” de Roland Barthes. Precisamente como un libro de ensayos, la película se siente compuesta de numerosas ideas, momentos aislados que podrán reordenarse de distintas maneras sin cambiar el sentido de la película. No hay mucho que conecte los varios episodios salvo la presencia de Isabelle. El efecto es a veces desorientador. Personajes entran y salen sin ton ni son. La trama salta de lugar en lugar y hasta parece hacerlo en el tiempo a pesar de que se desarrolla de manera bastante lineal. Añádasele a esto la crudeza de las locaciones y de algunos de los cortes, así como los cameos de Gérard Depardieu y Valeria Bruni Tedeschi, y la película se empieza a sentir como un proyecto hecho entre amigos, para pasar el tiempo en lo que salen otros más grandes.

Lo poco refinado la aleja en ocasiones de la grandeza, pero finalmente trabaja más a su favor que en su contra. Lo que une a la película es precisamente el desorden, en especial aquel de las emociones de sus personajes. Las películas nos han acostumbrado a aceptar lo que los personajes sienten o nos dicen que sienten sin dudarlo. Si alguien dice que está enamorado, está enamorado y ya. Una Bella Luz Interior se acerca un poco más a la realidad y dice que más bien, estamos constantemente cuestionando quienes somos y qué es lo que sentimos.  Que lo que queremos varía según el tiempo y el lugar y que al mismo tiempo podemos querer dos cosas totalmente opuestas. Esto es especialmente claro en la relación de Isabelle con el poeta, en el que a los matices del cortejo se le añade la complicada historia que estos dos personajes comparten. A veces, cuestionar demasiado lo que sentimos termina creando problemas donde no los había: las dudas provocadas por un consejo tendencioso la llevan a terminar una relación que parecía funcionar. Somos seres en fluctuación, caprichosos por naturaleza. Esto hace a las relaciones humanas casi imposibles de navegar, lo que nos lleva a largas conversaciones en las que tratamos de encontrarle sentido a lo que sea que sentimos. Al final, simplemente reconocer que las cosas no tienen sentido y encontrar un poco de confort en algo pequeño puede ser la postura más sabia. —AVR

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