Call Me by Your Name (2017)

Call Me by Your Name es una película que me afectó profundamente. Parte de ello tiene que ver con que en ella reconocí tantos momentos de mi propia vida.

por Alberto Villaescusa R.

(Llámame por tu nombre, Luca Guadagnino, 2017)

Call Me by Your Name es una película que me afectó profundamente. Parte de ello tiene que ver con que en ella reconocí tantos momentos de mi propia vida. Más de una vez recuerdo recostarme en el regazo de mis padres a pesar de ser algunos años mayor para hacerlo. Recuerdo pasar horas y horas leyendo sólo en mi cuarto, recuerdo tratar de contener las lágrimas mientras ellos manejaban. El padre de su protagonista: canoso, barrigón, intelectual, dulce y ligeramente arrogante me recordó a mi propio padre (sino también a un amigo muy cercano de la familia que ahora no puedo separar mentalmente de Michael Stuhlbarg). Pero lo que más recuerdo es algo que nunca estuvo necesariamente en pantalla y es sentirme como Elio (Timothée Chalamet), el protagonista adolescente de la película. El director Luca Guadagnino y el guionista James Ivory nos introducen efectivamente en la mente de él y de Oliver (Armie Hammer), el muchacho mayor del que se enamora. De no haber logrado esto, no creo que la película hubiera funcionado, pues tanto de ella sucede precisamente en las cabezas de sus personajes.

La historia, basada en la novela de André Aciman se desarrolla durante unas vacaciones de verano en el campo del norte de Italia y verla efectivamente se siente definitivamente como estar de vacaciones. Sayombhu Mukdeeprom, el director de fotografía, retrata los paisajes preciosamente pero no los hace sentir exóticos; los pueblos cercanos se sienten cómodos y familiares, como los lugares que uno visita por más de unos días. La música, mitad canciones pop de la época y mitad piezas para piano, con uno que otro tema de Sufjan Stevens, crea una atmósfera a la vez juguetona, pacífica y melancólica para la casa de campo en que Elio Perlman, de quince años, vive con sus padres. El lugar se siente enorme, y el ambiente es uno de letargia y aburrimiento.

Una tarde, la familia recibe a Oliver, un alto y atlético estudiante de posgrado. Todos, especialmente las chicas locales, quedan encantados con él. Los primeros minutos de la película, en los que Oliver es para Elio nada más un “usurpador” que se queda en el cuarto de al lado, transcurren con casualidad. El adolescente, quien prefiere pasarla en su cuarto leyendo libros o tocando el piano y la guitarra, no le presta mucha atención. Pero Oliver demuestra ser una presencia insistente; lo toca regularmente en el hombro y comenta juguetona, regañonamente de su forma de tocar el piano. El genio de la dirección de Guadagnino se encuentra, no en la impresionante puesta en escena o la proeza técnica de las tomas que logra, sino en las cosas al parecer triviales a las que le presta atención. A medida que Oliver se hace una parte recurrente de la vida de Elio, la cámara le presta más atención a él y a las reacciones de Elio. Cómo éste pasa de la apatía a la curiosidad y finalmente al deseo. Está llena de pequeños momentos que sugieren esta infatuación de manera sutil (o no tanto): la escena en que Elio conspira para que Oliver se sienta al lado de él en un viaje en coche, otra en que se mete a su cuarto para oler su traje de baño.

call me by your name poster

Call Me by Your Name es inusual dentro de los romances gay (y dentro de los romances en general) del cine en que los prejuicios que amenazan con separar a sus dos amantes no encuentran una personificación en el exterior. Hasta los mejores de ellos, como Carol y Moonlight, tienen uno o más personajes que posan algún obstáculo para que los protagonistas terminen juntos. Nada parecido sucede aquí. Son los mismos amantes quienes ponen las barreras a lo que sienten. Elio y Oliver son un producto de su comunidad (judíos estadounidenses de clase media-alta), su tiempo (los años ochenta) y como han llegado a ver la propia atracción que sienten el uno hacia el otro con timidez y hasta desagrado. Oliver, resulta, también siente algo por Elio, pero es mucho más aprensivo a la idea de expresarlo. Sabe lo mal que se ve, no enamorarse de otro hombre, sino además es menor de edad y el hijo de la persona con quien trabaja. Elio, por su parte, apenas está descubriendo su sexualidad. Tiene una novia local, Marzia (Esther Garrel), con la que se besa y tiene sexo que parece disfrutar, pero que no parece llamarle tanto la atención como Oliver. Tanto como Elio disfruta el estar con él, la idea de que esto lo vuelva por definición gay parece llenarlo de repulsión; la cual dirige hacia sí mismo y hacia una pareja gay que es amiga de sus padres.

Mucho se ha dicho ya de la diferencia de edad entre los personajes y los actores que lo interpretan, y cómo esto repercute en cómo juzgamos este romance. En la película, Oliver tiene varios años más que los 15 de Elio. En la vida real, Hammer tiene 31 y Chalamet sólo 22. Es difícil sacudir la impresión de que Oliver, de una forma u otra está tomando ventaja de Elio. Sus personalidades, Oliver siendo naturalmente dominante y Elio pasivo, contribuyen más a esta interpretación. Al mismo tiempo, no creo que la película en algún momento trate de decir que no es así. Creo que estamos acostumbrados a confundir lo que los personajes de una película sienten con una moraleja porque tantas películas lo han hecho así. El amor que la película muestra como “puro” es el amor que debería ocurrir en la vida real.

Pero no creo que Call Me by Your Name tenga un hueso moralista en su interior. El deseo y el erotismo siempre han estado ligados a lo prohibido. Lo que Elio y Oliver sienten es “puro” porque viene de lo profundo de su interior, porque es algo que tan fervientemente quieren, no porque la película dice que así debería ser. No es ningún accidente que el padre de Elio se dedique a rescatar y restaurar estatuas, o que en algún momento Elio contempla un durazno como si fuera la piel de Oliver. Es más, sobre darle forma cinematográfica a lo que se siente descubrir cómo el cuerpo de alguien más nos puede hacer sentir. La película captura espléndidamente lo que se siente estar joven y enamorado de alguien que está tan cerca pero que se siente a miles de kilómetros de distancia. —AVR

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