Aquí En La Tierra (Primera temporada)

Se podría pensar que una serie que denuncia la villanía de los políticos en nuestro país llega en un buen momento, pero quizás no sea así.

por Cuauhtémoc Ruelas

(Aquí en la tierra, Gael García Bernal, Kyzza Terrazas, 2018)

El período electoral en nuestro país es tradicionalmente un manantial de material que se presta para la constante crítica hacia el sistema político de nuestro país y que desde luego explotan al máximo tanto analistas, opinologos, “influencers”, y sobre todo artistas dentro del cine y la televisión. Este año uno de los proyectos con más notoriedad dentro de este ambiente es la serie Aquí en la tierra producida por Gael García Bernal, Kyzza Terrazas y Jorge Dorantes, cuyos proyectos de manera individual o conjunta incluyen algunas propuestas muy interesantes con títulos como Sin nombre, El lenguaje de los machetes o Las Elegidas, trabajos bastante sobresalientes (en mi humilde opinión) donde muestran de algún modo los vicios y defectos de una sociedad sumida en una espiral de violencia e impunidad, todo ello desde un punto de vista comprometido y más o menos imparcial.

¿Podrían estas tres mentes creativas hacer lo mismo en un contexto de la élite política actual? Sí y no.

Al principio de la serie somos testigos del asesinato del fiscal Orlando Calles (Luis  Gnecco) a manos de Mario Rocha (Daniel Jiménez Cacho) gobernador del Estado de México, quien es una de las piezas clave en una importante investigación sobre corrupción que Calles estaba llevando a cabo. Ante éste terrible acto, Rocha utiliza un chivo expiatorio para cubrir su crimen. Por su parte Carlos Calles (Alfonso Dosal) el hijo ausente del fiscal, quien por muchos años ha llevado una vida de excesos, sospecha sobre los hechos alrededor del asesinato de su padre y en un momento complicado, donde su vida está perdiendo rumbo, Calles decide investigar por su propia cuenta y durante el inminente frenesí político que se vive, pide ayuda a su mejor amigo Adán Cruz (Tenoch Huerta), quien conoce como nadie los interiores de la familia Calles y sus relaciones con los altos mandos de la política nacional.

Sin embargo, Adán también tiene intereses personales que involucran un movimiento ciudadano para evitar la construcción de un nuevo aeropuerto en el Estado de México, el cual está funciona como trampolín para que el gobernador obtenga su candidatura a la presidencia. Todo esto los llevará al descubrimiento de una serie alianzas e intereses siniestros que involucra a más de un personaje en las élites del poder mexicano, lo que pondrá en peligro sus vidas y el futuro del país entero.

Se podría pensar que una serie que denuncia la villanía de los políticos en nuestro país llega en un buen momento, pero quizás no sea así. Desafortunadamente la reciente crisis alrededor de la imagen de nuestros gobernantes se ha hecho extremadamente evidente y se ha visto abordada hasta la saciedad desde diferentes medios, y por ello Aquí en la tierra pierde un poco de relevancia. Aunque supongo que en cierta medida lo compensa con el tratamiento de su argumento.

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Se fundamenta en los cansados clichés dentro del género del thriller mostrando una compleja serie de eventos cuyas relaciones deben ser descubiertas por los protagonistas. Y, como casi siempre sucede, el proceso requiere algunos considerables saltos de lógica, coincidencias demasiado convenientes y sospechosas deducciones. El reto consiste en ofrecer al espectador adecuadas dosis de atmósfera y suspenso para ayudarle a suprimir momentáneamente la incredulidad que producen tales eventos.

¿Lo logra? En mi caso la respuesta fue… más o menos. No trago por completo la trama, pero la convicción de los actores y su obvio talento hacen interesante la indagación, de modo que compartí su asombro con cada pista descubierta o personaje interrogado. No obstante, en más de una ocasión me sacó de la trama alguna de esas “coincidencias” o “deducciones” que estiran (y rompen) el buen balance entre ficción y realismo que la serie trata de mantener durante su dinámico desarrollo.

Por su parte, el trabajo de los cinco directores que se hacen cargo de los ocho capítulos entre los que se encuentran Everardo Gout (Días de Gracia), Adrian Grümberg (Get the Gringo), Mariana Chenillo (Paraíso), Alonso Ruizpalacios (Güeros) y el mismo Gael García Bernal, resulta bastante equilibrado. Quizás sus más meditativos momentos se sienten blandos, pero hay un par de buenas secuencias donde vemos enfrentamientos multitudinarios y un violento atentado, los cuales están ingeniosamente coreografiados y con la adecuada validez dramática. Igualmente, el inmenso elenco (que incluye talento nacional e internacional de todas las generaciones) se nivela en sus más convencionales mecanismos.

Me hubiera gustado más si fuera un poco menos pretensiosa y se hubiera alejado un poco más de convencionalismos, no obstante, disfruté las actuaciones, los momentos de suspenso, aunque tengo algunas dudas sobre el guión, cuya intención aplaudo al mismo tiempo que cuestiono su lógica y credibilidad. A fin de cuentas, creo que puedo recomendarla como un thriller socialmente relevante y mucho mejor armado que producciones de similar intención como la fallida Ingobernable. No es algo excepcional, pero sí adecuada para pasar un rato tenso y entretenido.

El futuro nos traerá similares obras sobre los vicios de la élite política, considerando el ambiente que se vive actualmente en México. En ese nivel, se trata de un buen proyecto aunque hay bastantes oportunidades de mejorar. —CR

  1. […] los misteriosos bienhechores que bien podrían hacer el crossover con otras series mexicanas como Aquí en la Tierra o Ingobernable. Espero con morbo y gusto culposo lo que venga. Me declaro víctima de esta nueva y […]

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