FICM ’18: Asfixia

Es una película con una idea clara de lo que quiere decir, pero no necesariamente de cómo decirlo. En su primera parte da prioridad a la confusión en lugar de la identificación. Las relaciones entre personajes no son un misterio para ellos, pero la película las trata como si fueran. Armar el rompecabezas queda en manos de nosotros, los espectadores.

por Alberto Villaescusa R.

(Suffocation, Kenya Márquez, 2018)

Asfixia es una película con una idea clara de lo que quiere decir, pero no necesariamente de cómo decirlo. Su primera parte da prioridad a la confusión en lugar de la identificación. A sus personajes los conocemos uno a uno; Alma (Johana Fragoso Blendl), es una mujer con albinismo que acaba de salir de la cárcel, Concha (Mónica del Carmen) es empleada de una farmacia económica, Don Clemente (Enrique Arreola), uno de sus clientes frecuentes, es un hipocondríaco que a todas partes lleva su tanque de oxígeno y El Bernie (Raul Briones) que se dedica a vender medicamentos robados en un puesto clandestino. Sus relaciones no son un misterio para ellos, pero la película las trata como si fueran. Armar el rompecabezas queda en manos de nosotros los espectadores.

El tiempo empleado en construir este misterio pudo haberse utilizado de mejor manera, diciéndonos más sobre quiénes son y por qué sus relaciones deberían importarnos. Quizá la menos desarrollada de ellas es Alma y don Clemente. Él se engancha rápidamente a ella porque tiene una hija que nunca lo visita, y porque su pelo y piel blanca le recuerdan a un ángel. Es menos claro lo que ella ve en él. Eso hace que un desarrollo en la trama cerca del final carezca de impacto y sentido.

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Una lástima, pues por lo demás, Asfixia crea una dolorosa y a ratos emotiva imagen de lo que es vivir en soledad y ser víctima de discriminación. No hay personaje más conmovedor que el de Concha, quien pronto nos damos cuenta es pareja de Bernie, no porque se quieran, sino porque él es el único que ofrece casarse. Ella se aferra a un hombre que a cada rato la llama fea y gorda porque es su única oportunidad de hacer su sueño realidad.

Dado que la historia no tiene un personaje verdaderamente agradable, queda en manos del más desagradable dar la mejor actuación. Como el Bernie, Briones proyecta intimidación, agresividad e ingenio de calle a pesar de su delgada complejidad. Así como un carisma y distancia que le permiten a uno entender como dos mujeres solitarias como Alma y Concha arriesgarían tiempo de cárcel para ganarse su aprobación. En papel es un personaje algo caricaturizado, con pocos matices adicionales al de villano; sin embargo, la escena que comparte con Concha cerca del final, en la que se nota que prefiere criar a la hija (también albina) de Alma, en lugar de tener uno con Concha (ambos de piel morena), es la más poderosa de la película y la que mejor expresa los prejuicios que se quiere abordar. —AVR

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