AFI ’18: Cold War (2018)

La película Cold War da continuidad al trabajo de Pawel Pawlikowski, con una impecable fotografía blanco y negro a cargo de Lukasz Zal, al estilo del anterior trabajo de ambos “Ida”. Aquí nos muestra el intenso romance entre Zula y Wiktor; ella cantante y bailarina, él pianista y director musical; quienes se conocen durante las audiciones para formar un conjunto musical auspiciado por el gobierno.

por Javier Espinoza

(Zimna Wojna, Dir. Pawel Pawlikowski, 2018) 

Dice Joaquín Sabina que amores que matan nunca mueren, frase aplicable para el intenso romance que viven Zula y Wiktor. Ella es cantante y bailarina, él pianista y director musical. Se conocen durante un proceso de audiciones para formar el conjunto musical Mazurek, auspiciado por el gobierno. Originalmente una escuela para músicos y bailarines durante la Guerra Fría, con el fin de ir de gira a promover arte generado en el pueblo y que eventualmente se convierta en un instrumento propagandístico socialista. Zula (Joanna Kulig) es intensa, no la más talentosa entre las que fueron a hacer audición, pero tiene algo llamativo que le otorga un lugar en el ensamble, gracias a la insistencia de Wiktor (Tomasz Kot), impasible seleccionador de talento.

Después de múltiples ensayos, el ensamble empieza su tour por varios países europeos, y con ella la relación entre Zula y Wiktor, la cual durante casi veinte años los enfrenta a cambios políticos, estatus maritales y mudanza de ciudades. En una de las viñetas, Wiktor le propone huir; temerosa a irse y padecer, Zula lo abandona. Años después, se reencuentran, graban un disco, pero no es suficiente para quedarse juntos. Se aman, pero no se soportan. Zula se casa, Wiktor vive con alguien, pero al volverse a ver, deciden quedarse el uno con el otro, y luego no, en fin, una cadena de desencuentros durante episodios en Polonia, Alemania, Yugoslavia y Francia.

coldwar_still02

No tenemos mucho desarrollo sobre los personajes, salvo algunos detalles personales, pero vemos a dos temperamentales personas que viven al día, tomando decisiones abruptas, una tras otra, lo cual eventualmente te hace desear que no se queden juntos y que entren en razón. Que decidan continuar su camino separados. Ahí es donde entra el director Pawel Pawlikowski a revolver todo. Nos muestra lo intenso y lo gozoso de los encuentros entre Zula y Wiktor, quienes han arriesgado todo para seguir viéndose y vuelves a creer en ellos, aunque sea por un momento.

Técnicamente, la película cumple con darle continuidad al trabajo de Pawlikowski, con una impecable fotografía blanco y negro a cargo de Lukasz Zal, al estilo del anterior trabajo de ambos Ida (2013). Complementado con una estupenda selección musical, la cual proporciona los momentos más relajados de la película. La actuación de Joana Kulig también merece reconocimiento, al igual que Tomasz Kot, quienes en 88 minutos nos llevan por un viaje inspirado en el matrimonio de los padres del director, mismo que con mucha precisión y sensibilidad decide concentrarse en una relación impetuosa, condenada al sufrimiento, a la par de los sucesos y cambios políticos reflejados de fondo. Recalcando que hay una lección aquí, sobre la sobrevivencia, a los que les rodea y de sí mismos. —JE

Plakat z NAGRODA REZ._B1_ZimnaWojna_10 bezlog

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: