Creed II (2018)

Ver Creed II es como ir a un reencuentro familiar; con algunos personajes que tienes tres décadas de conocer y que, en lugar de verlos envejecidos (que sí lo están), los recibes con gusto.

por Javier Espinoza

(Creed II: Defendiendo el Legado, Dir. Steven Caple Jr., 2018) 

Ver Creed II es como ir a un reencuentro familiar; con algunos personajes que tienes tres décadas de conocer y que, en lugar de verlos envejecidos (que sí lo están), los recibes con gusto. Sylvester Stallone co-escribe la octava entrega de la saga deportiva que arrancó en 1976 con la ganadora del Oscar a Mejor Película Rocky. En esta ocasión, Rocky Balboa (Stallone) se enfrenta nuevamente a Ivan Drago (Dolph Lundgren) a través de sus respectivos entrenados, Adonis Creed (Michael B. Jordan) y Viktor Drago (Florian Munteanu), mismos a quienes los une la tragedia, ya que Apollo, padre de Adonis, falleció en una pelea contra Ivan, quien a su vez perdió en otro enfrentamiento versus Balboa.

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Los años no han pasado en vano, vienen cargados de rencor por parte del ruso Drago Sr., quien ha sido olvidado por sus paisanos, en contraste al tratamiento de héroe que le han concedido a Balboa en Norteamérica. Los Drago solo se han dedicado a trabajar como obreros y a entrenar, esperando el momento de retomar la gloria que les fue negada años atrás, que destruyó su hogar. En cambio para Creed, ahora campeón mundial, la historia es diferente. Ha encontrado su camino al éxito y a la mujer con la que quiere compartir su vida, Bianca (Tessa Thompson). Pero la felicidad nunca es para siempre y Creed es retado a defender su título contra Drago Jr., evento que reabre heridas nunca cicatrizadas y pone en entredicho su incipiente legado.

Tenemos dos oportunidades para verlos pelear y ambas se disfrutan enormemente, dando a los personajes sus respectivos momentos para lucirse. En la historia del cine, hay peleas que esperas ver y que tal vez nunca se lleven a cabo, como por ejemplo la de Nikki (hija de Vernita Green) para vengar la muerte de su madre tras una intensa batalla con La Novia en Kill Bill: Vol. 1 (Q. Tarantino, 2003), pero éste rematch generacional entre Creed y Drago es algo que vale el precio de entrada por si mismo, a pesar de no llegar al punch emocional de Warrior (G. O’Connor, 2011) cuando los dos hermanos, Tom Hardy y Joel Edgerton, se peleaban por causas que creían justas.

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Si bien la película no aporta nada nuevo al formato de los dramas deportivos – muchos de los cuales, cabe añadir, han sido variantes de la historia original de Rocky Balboa – hay algo entrañable al respecto, sobre todo cuando incorporan elementos del mítico score de Bill Conti; esto se extiende hasta las secuencias de entrenamiento y a la construcción de relaciones familiares. Todos los personajes involucrados han sufrido bastante, dentro y fuera del cuadrilátero, e incluso cuando hay situaciones cursis, como la desintegración familiar de los Drago, o el hecho de que Balboa finalmente se arme de valor para reunirse con su alejado hijo, funcionan.

Probablemente sea la última vez que veamos a estos personajes, y si es así, se han despedido de una forma discreta, tal como se habían desvanecido hace unos cuantos años. Si regresan, igualmente serán recibidos con gusto, como los familiares que hace mucho no veías y que te alegras de volver a visitar. —JE

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