Vice (2018)

Vice retoma ciertos elementos vistos en The Big Short (el film anterior de Adam McKay), aunque con un ritmo mucho más pausado, sobre todo hacia la mitad de una película donde nos topamos con Dick Cheney (Christian Bale) durante la crisis generada por los ataques perpetrados durante el fatídico 11 de septiembre del 2001.

por Javier Espinoza

(El Vicepresidente: Más allá del poder, Dir. Adam McKay, 2018) 

Adam McKay empezó su carrera escribiendo (y luego dirigiendo) sketches para el mítico programa de comedia Saturday Night Live para después aliarse con una de las estrellas del elenco, Will Ferrell, para estelarizar un extenso número de películas. Demostrando que había ingenio reservado para proyectos de otro perfil, en 2015 debuta The Big Short, una comedia sobre la burbuja económica que devastó el mercado de bienes raíces en Estados Unidos en 2007. La película introducía elementos curiosos en la trama, así como personajes que brincaban la cuarta pared para ponernos en contexto sobre los complicados términos financieros que los personajes mencionaban; además, el ritmo trepidante con el que te la iban contando la hacía bastante interesante.

Vice retoma ciertos elementos vistos en aquel film, aunque con un ritmo mucho más pausado, sobre todo hacia la mitad de la película, cuando nos topamos con Dick Cheney durante la crisis generada por los ataques perpetrados durante el fatídico 11 de septiembre del 2001. La primera parte de ésta biografía es relatada aceleradamente, digno de un hombre que no era precisamente el más brillante, ni el mejor deportista, pero que sabía aprovechar las oportunidades cuando se presentaban. La película comienza con una alerta sobre la historia que veremos a continuación, nos advierte que seremos testigos del ascenso político de un escurridizo personaje y conocido por ser uno de los más discretos de la historia.

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1963. En la ciudad de Casper, Wyoming nos encontramos con un Cheney ebrio, detenido por manejar bajo la influencia, después de haber sido expulsado de la Universidad de Yale. Haciendo honor a la frase de “detrás de cada hombre hay una gran mujer”, llega su esposa Lynne Cheney (una inmejorable Amy Adams) para ponerle un ultimátum. Cinco años después, egresado de la Universidad de Wyoming, acude al programa de asistentes para congresistas en Washington, donde es seleccionado para trabajar en la oficina de Donald Rumsfeld (encarnado por un ligeramente sobreactuado Steve Carell). Trabajando con Rumsfeld se confirma que trabajar para el gobierno es lo que realmente le interesa, consiguiendo colarse en las administraciones de los presidentes Richard Nixon y posteriormente Gerald Ford, sucesor del primero luego de su renuncia tras el escándalo Watergate. Perdiendo Ford la re-elección, Cheney sale de la Casa Blanca, decidiendo postularse para el congreso, teniendo que suspender su campaña debido a un primer infarto.

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Entre un infarto y otro, Cheney se convierte en Secretario de Defensa para el Presidente George H. W. Bush. Su hija menor, Mary (Alison Pill), se revela como homosexual. Debido a ello, pierde sus posibilidades para contender por la presidencia. Su opción restante es ser compañero de campaña para George W. Bush (hijo), con la condición de que no sería una figura decorativa como vicepresidente, sino que tendría a su cargo todas las decisiones importantes del país (y del mundo, en algunos casos).

Vice muestra el lado ambicioso y astuto de un personaje que trabajó arduamente por tener el poder en sus manos, rodeado de personas más inteligentes que él para lograr su objetivo. Le importaba poco lo que la gente opinara, incluso lo menciona en una entrevista recreada aquí: “si quieres ser querido, conviértete en una estrella de cine”, dice Christian Bale rompiendo la cuarta pared, al mejor estilo del McKay. Similar que en The Big Short, se recurre a cameos de otros actores para poner en contexto ciertas situaciones, como es el caso de la presentadora de noticias encarnada por Naomi Watts o un mesero interpretado por Alfred Molina. Tal vez por tener tan cerca la referencia de la película anterior del director es que se pierde un poco el interés por la historia de Cheney, sobre todo en su parte medular, léase, toda su vicepresidencia, ya que el camino para llegar ahí fue lo más interesante. La forma de presentar al narrador también es similar a la cinta anterior; en esta ocasión es Kurt (con el siempre eficiente Jesse Plemons) quien nos va presentando de forma simpática a Cheney, sin indicarnos su relación con él, hasta que hábilmente lo meten a la trama.

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Vice tiene muchos elementos a su favor. La recreación de las épocas en las que Dick Cheney fue partícipe es muy buena, al igual que las actuaciones, sobre todo la de Amy Adams, aunque se le dé más valor a la de Christian Bale por aquello su progresivo aumento de peso conforme avanza la trama (nada nuevo para el galés conocido por sus actuaciones “de método”), pero, en ciertos momentos, cuando el personaje es más vil, sientes que nos habla Bruce Wayne. En cambio Adams hace una representación muy fiel del personaje original, además de que dotaron a su personaje de diálogos interesantes (sobre política y educación), además de demostrar que fue la principal contribuyente a la carrera de su marido. Por más que no estés de acuerdo con las decisiones de Cheney durante su periodo como “el vicepresidente más poderoso de la historia” es loable ver que tenía alguien con quien compartirlo. —JE

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