Captain Marvel (2019)

La discusión alrededor de Captain Marvel es mucho más interesante que cualquier cosa en la película misma. Se trata de Marvel y como tal, no hay mucho que decir. Lo que tiene de bueno y lo que tiene de malo es prácticamente lo mismo que películas previas (Black Panther, Infinity War, etc). El MCU se ha vuelto hábil en contar la misma historia una y otra vez.

por Alberto Villaescusa R.

(Capitana Marvel, Dirs. Anna Boden, Ryan Fleck, 2019)

Captain Marvel es una entrega más en el popularísimo Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), ordinaria franquicia que ha dominado la taquilla mundial por los últimos diez años, pero también es una película que viene arrastrando sus propias controversias y expectativas. Ya sea por aspectos de su estrategia de promoción, como la decisión de estrenarla alrededor del mundo el ocho de marzo, Día Internacional de la Mujer; o los acertados comentarios de su estrella Brie Larson sobre la falta de diversidad racial y de género en el mundo de la crítica cinematográfica, la película enfrentaba una presión mayor que el típico producto hollywoodense.

Captain Marvel está llena de momentos pensados para que el componente femenino de su público se identifique específicamente con ellos. Hay un combate verbal y físico entre Vers (Larson), y su mentor Yon-Rogg (Jude Law), miembros de la raza guerrera espacial de los Kree, que la enfrenta ese prejuicio de que las mujeres son más emocionales que sus colegas masculinos y que esto las hace menos capaces para ciertas funciones. A mi parecer, momentos como éste ocurren con cierta torpeza. ¿Pero es esto un fracaso de los cineastas? ¿O estaba yo cayendo en los mismos prejuicios a los que la película trata de llamar atención? ¿Es cierto que la película está empujando una “agenda feminista,” como dicen muchos en mala fe? ¿O que éste tipo de mensajes se sienten fuera de lugar por que no son lo que reconocemos como la norma? Por cierto, si vamos a hablar de propaganda en esta película, ¿podemos enfocarnos mejor en su acrítica admiración por la Fuerza Aérea Estadounidense?

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Por ejemplo: una observación que se me ocurrió mientras la veía era la actuación de Larson, un tanto antipática y tiesa. Si bien podría limitar mi discusión a repetir lo que pasó por mi mente, considero más útil y productivo preguntarme de dónde nace esta idea. En cierta forma, el personaje de Vers está diseñado para ser así: su personaje sufre de amnesia y no recuerda prácticamente nada de su pasado. Por si fuera poco, los kree se encuentran en guerra con los Skrull, una raza que puede adoptar la apariencia física de cualquier persona. Se puede argumentar entonces que su personaje tiene suficientes razones para ser distante y hasta paranoica.

Lo que fácilmente podría haber señalado como un defecto, es en realidad una pieza fundamental de la caracterización de su protagonista. Y es esto mismo que provoca uno de los momentos más tiernos de la película, cuando después de estrellarse en la Tierra y verse involucrada en varias peripecias con el agente de S.H.I.E.L.D. Nick Fury (Samuel L. Jackson, rejuvenecido por la misma tecnología digital que Marvel usó con Robert Downey Jr. en Civil War y con Michelle Pfeiffer en Ant-Man and the Wasp), los dos comparten un par de risas mientras escapan en un avión futurista. No es que sea antipática; ella finalmente encontró alguien en quien confiar y una razón para bajar sus defensas. Uno debe tener cuidado de no ser como el motociclista que se le acerca a Danvers en un estacionamiento y le pide que sonría.

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Una razón por la que decido mencionar todo esto es porque, más que una película sobre la experiencia femenina, co-dirigida por Anna Boden, se trata una película de Marvel y como tal, no hay mucho qué decir. Los párrafos anteriores no son para excusarla, sino porque la discusión alrededor de la película es mucho más interesante que cualquier cosa en la película misma. Lo que tiene de bueno y lo que tiene de malo es prácticamente lo mismo que tienen de bueno y malo Black Panther, Infinity War, Ant-man and the Wasp, etc. Marvel se ha vuelto tan hábil en contar la misma historia una y otra y otra vez, re-empaquetándola con la textura superficial de otros géneros cinematográficos. La idea de abordar cada entrega como un ente separado resulta cada vez más inútil. Winter Soldier puede venderse como un thriller de conspiración y Ant-Man como una película sobre atraco, pero tienen más en común una con la otra que con Three Days of the Condor y Ocean’s Eleven, respectivamente.

Se toman algunas referencias de películas de fantasía y superhéroes de principios de los noventa; aquellas hechas cuando la confianza en el género y los cómics estaban por los suelos y los productores, en un intento de recortar el presupuesto, recurrían a trasladar la acción de sus mundos fantásticos a la Tierra del presente. En el caso de Captain Marvel, se sitúa cronológicamente mucho antes que la mayoría de las películas de la franquicia (1995), algo que se refleja más que nada en un soundtrack que incorpora temas de Elastica, No Doubt y Hole, y un gag en el que Danvers se estrella en una tienda Blockbuster.

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La trama, que gira alrededor de un Skrull que quiere apoderarse de un aparato para viajar a la velocidad de la luz, es rutinaria hasta para los estándares de la casa productora, aunque contiene una que otra sorpresa. Hay una secuencia en la que Danvers es “interrogada” con un aparato que se mete a sus recuerdos al estilo de Eternal Sunshine of the Spotless Mind; por un instante pensé la película iba a desarrollarse en su mayoría dentro de su mente y me decepcioné un poco cuando no lo hizo. Hay un giro dramático bien planteado que añade matices al villano de Talos (Ben Mendelsohn, bajo una densa capa de maquillaje). El humor, que emerge orgánicamente de las personalidades de los personajes, sigue siendo la fortaleza del estudio y aquí se beneficia por la química entre Larson y Jackson.

Pero también existe cierta anonimidad en la forma en que está dirigida. Como casi toda película de Marvel, su uso del lenguaje cinematográfico es prácticamente inexistente; su idea de dinamismo es añadir imágenes holográficas a las secuencias de diálogo para evitar que se vuelvan aburridas. El guion de Geneva Robertson-Dworet y los directores Anna Boden y Ryan Fleck (Nicole Perlman y Meg LeFauve comparten créditos con ellos por la historia) nunca pone a su protagonista en verdadero peligro emocional o físico, aunque esto es algo que a la franquicia le ha costado hacer con cualquiera de sus personajes desde The Avengers. Es debatible si los eventos de la película tienen más impacto para ella que para Nick Fury y Phil Coulson (Clark Gregg), un personaje recurrente que vemos aquí en su primera misión. Captain Marvel pudo haber sido algo verdaderamente especial; en su lugar, sólo es una parada más en el camino hacia Avengers: Endgame, a estrenarse este abril. Su heroína no tiene que demostrarle nada a nadie, pero su franquicia dejó de esforzarse desde hace rato. —AVR

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  1. Como tu lo dijiste al final de la reseña: La heroína no le pide nada a nadie, pero la película si. No añade nada especial al universo MARVEL, porque es una película más. Pudo haber sido un parteaguas para lo que viene después de Avengers pero se quedó en intención.

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