Beautiful Boy (2018)

Beautiful Boy aborda el tema de la drogadicción de forma interesante, presentando a dos personajes –padre e hijo (Carell y Chalamet)–, que tienen una sólida y cercana relación; más allá de ser una historia de adicción y superación, tenemos aquí a la adicción como un destructor de familias y cómo los involucrados buscan reintegrarse.

por Javier Espinoza

(Beautiful Boy: Siempre Serás Mi Hijo, Dir. Felix van Groeningen, 2018)

Ser testigo del sufrimiento de un padre ante la adicción de un hijo no es nada nuevo, y el director Felix van Groeningen parece estar alerta de esta situación, por lo que no se esfuerza en los preámbulos al momento de abordar el tema en Beautiful Boy. La película abre con un preocupado David Sheff (encarnado por un estupendo Steve Carell) quien tiene dos días sin saber el paradero de su hijo Nic (Timothée Chalamet). Cuando por fin lo encuentra, la situación es peor de lo que esperaba y lo internan en un centro de rehabilitación donde el hijo confiesa su adicción al éxtasis, cocaína, LSD y metanfetamina.

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Al salir de rehabilitación, Nic se encuentra animado, listo para retomar su vida y entrar a la universidad, ya que le gusta escribir. Todo parece bien hasta que la adicción vuelve a manifestarse, continuando en un camino de altibajos, entre realización personal, centros de ayuda y terapias. En el camino, las relaciones van deteriorándose. Nic creció en custodia de su padre en San Francisco, mientras su madre (Amy Ryan) vive en Los Ángeles. La vida familiar la completan Karen (Maura Tierney) segunda esposa de David y sus dos hijos pequeños. Karen también busca la forma de apoyar la relación entre Nic y su marido, queriendo involucrarse, pero a la vez tratando de proteger a sus hijos. Eventualmente Nic recurre a robar para continuar drogándose, hasta que ese camino lo lleva a percances trágicos.

La película aborda el tema de la drogadicción de forma interesante, presentando a dos personajes –padre e hijo–, que tienen una sólida y cercana relación; surfeaban, hablaban en klingon y hasta tenían un saludo personalizado (Everything, everything), además, David sirvió como inspiración para que Nic quisiera arrancar su carrera como escritor (su padre trabajaba para el New York Times y Rolling Stone). Pero, por más cerca que se encontraran, Nic siempre sintió que su padre estaba decepcionado de él. Sheff decidió investigar a fondo, con afán de conocer más sobre las adicciones de su hijo, lo cual eventualmente derivó en el libro en que se basa la película (junto a otro que Nic escribió al respecto). Más allá de presentar una historia de adicción y superación, tenemos aquí a la adicción como destructor de familias y cómo los involucrados buscan reintegrarse.

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Tal como lo hiciera en The Broken Circle Breakdown (2012), van Groeningen va directo a las reacciones, a las actuaciones intensas, cuidando que la trama no caiga en el melodrama, sino que expone una situación sin excederse en los dramas. A fin de cuentas, la historia es lo suficientemente interesante. La participación de Timothée Chalamet ha sido muy celebrada, y en efecto, muy buena, pero tal vez demasiado referencial al trabajo anterior; pudiendo ver rasgos de Elio Perlman, su personaje en Call Me By Your Name (2017). Te puedes imaginar como éste pudo ser su destino, sumándole que tiene de cerca un personaje como el de Steve Carrell (léase, el papá culto, buena onda e involucrado en su vida) como lo hiciera magistralmente en aquella Michael Stuhlbarg. Por su lado, Maura Tierney confirma que es una de las mejores actrices de reparto en Hollywood, ya que su presencia es amable pero firme, con una actitud y tono de voz que te hace sentir en casa, como si fuese parte de tu familia.

Como también es usual en el trabajo del director, el soundtrack es un punto a su favor. Utilizando bluegrass en The Broken Circle Breakdown, y la música del duo Soulwax para Belgica (2016), aquí recurre a una interesante lista de artistas para ilustrar la película como Massive Attack, Neil Young, David Bowie, John Lennon (cuya canción homónima da título a la película), entre otros. Una vez que comienzan los créditos de Beautiful Boy, hay que esperar un poco para poder tener a Chalamet recitando de forma íntegra el poema Let it Enfold You del autor Charles Bukowski, del cual tenemos solo un fragmento en el primer acto de la película. Tal vez sea algo solo para fans, pero vale la pena. —JE

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