Mid90s (2018)

La opera prima de Jonah Hill podría catalogarse como mumblecore, ayudada de las interpretaciones destacadas de un grupo de no-actores, provocando que todo se sienta más creíble y honesto. Si bien a momentos se siente como que ‘no pasa nada’, logra capturar algo sorpresivamente universal: El sentido de pertenencia.

por Jorge Guevara

(En los 90, Dir. Jonah Hill, 2018)

La cruda y realista Mid90s — debut directoral de Jonah Hill —  refleja impecablemente la ola de inseguridades que vienen durante la adolescencia, además nos da una abundante dosis de nostalgia, enmarcada en el mundo del skate. La cinta podría catalogarse como mumblecore ayudada de las interpretaciones destacadas de un grupo de no-actores, provocando que todo se sienta más creíble y honesto. Y si bien, a momentos se siente como que “no pasa nada”, la película logra capturar algo sorpresivamente universal: el sentido de pertenencia. El querer encajar o ser parte de algo que le dé significado a nuestras vidas.

Stevie (Sunny Suljic), de trece años, lucha por sobrellevar la vida suburbana en la década de los 90 en Los Ángeles. Pasa su verano navegando un ambiente familiar problemático que incluye golpizas regulares por parte de su hermano mayor Ian (Lucas Hedges) y una madre ausente (Katherine Waterston). A su nuevo grupo de amigos “vagos” (Na -kel Smith, Olan Prenatt, Gio Galicia y Ryder McLaughlin) los conoce en una tienda de patinetas.

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Con ganas de complacer, desesperado por encajar con los chicos mayores con problemas, Stevie comienza a explorar en el alcohol, drogas, sexo, fiestas salvajes y “pasar el rato”. Todo esto llevándolo a descuidar los otros aspectos de su vida.

La película toca directamente temas más profundos y serios sobre la clase, la raza y el género, más nunca se siente torpe ni estereotipada. Las discusiones sin sentido, o sobre nada, son tan atractivas como ofensivas, pero tan reales que te sientes parte del grupo. Estos misfits funcionan como una segunda familia para Stevie, incluso si parecen inadaptados o improductivos para el resto de la sociedad.

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Los golpes de nostalgia llegan rápido y resuenan desde las escenas iniciales de la película. Por fortuna ello disminuye en favor de una historia personal, evitando la tendencia superficial que satura al mercado actual del cine y la televisión. Por cada referencia cultural de la época, tenemos momentos invaluables y personales que elevan la historia a otro nivel, especialmente las escenas de amistad y el impacto emocional que las relaciones familiares disfuncionales tienen en cada uno de los chicos.

La película es lejos de ser perfecta, pero se trata de una ópera prima muy fuerte por parte de Hill (que también escribe), evocando sentimientos crudos a favor de una narrativa que, pese a sentirse extremadamente personal, no deja de ser universal para toda una generación. — JG

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