Always Be My Maybe (2019)

Usualmente en el cine occidental los personajes de origen asiático y/u otras minorías suelen ser borrados o relegados a partes pequeñas. Con Randall Park y Ali Wong a bordo de Always Be My Maybe, como estrellas y co-guionistas, aportan matices específicos de la cultura coreana y china, particulares de sus vivencias o experiencias en el país americano.

por Jorge Guevara

(Always Be My Maybe, Dir. Nahnatchka Khan, 2019)

Desde chicos — ya sea en el cine, la tele o los cuentos — se nos dice que en algún momento nuestra media naranja milagrosamente entrará a nuestras vidas y todo será color de rosa. La película más reciente de Netflix, Always Be My Maybe (2019), rompe con esa convencion de una manera lo suficientemente original, abordando el romance y las relaciones de una manera tan brutalmente honesta que se siente refrescante. Dirigida por Nahnatchka Khan y protagonizada por Ali Wong y Randall Park, se trata de un rom-com para los tiempos actuales.

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La historia se lleva a cabo en San Francisco, donde Park y Wong interpretan a Marcus y Sasha. Dos mejores amigos desde la infancia que se mantienen muy unidos hasta que un suceso inesperado, justo después de graduarse de la preparatoria, cambia sus vidas, dirigiendola en dos direcciones muy distintas. Dieciséis años después, Sasha es una celebrity chef comprometida con un empresario exitoso (Daniel Dae Kim), mientras Marcus sigue viviendo en casa, ayudando a su padre con el negocio familiar de calefacción y refrigeración, y también ha estado tocando en la misma banda durante las últimas dos décadas. Ella deberá regresar a San Francisco por tres meses, para abrir otro restaurante, re-encontrándose con él. Después de algunos momentos incómodos y dejar de lado un doloroso pasado, la pareja retoma la amistad que abandonaron hace 16 años. Pronto se dan cuenta que, pese a sus diferencias y errores del pasado, pueden sacar lo mejor de cada uno.

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Por fortuna, Marcus y Sasha no tienen un re-encuentro absurdo y lindo y se van juntos en la puesta de sol. Al contrario, la cinta opta por mostrar los problemas que tienden a surgir en las relaciones modernas. En lugar de que ella se doble, estire, sacrifique o se haga más pequeña, como aún se espera hagan las mujeres en este tipo de narrativas, es él quien deberá enfrentarse a sus propias inseguridades, elevarse o tratar de encontrar la manera de adaptarse a la vida acelerada de Sasha.

Además, esto puede parecer poco importante, pero el hecho de que una mujer estadounidense de origen chino tenga relaciones sexuales en pantalla, y tenga más de un hombre, es casi milagroso ya que la sexualidad de mujeres asiáticas casi siempre se reprime en el cine. Resulta que uno de sus amantes es Keanu Reeves; interpretando a una versión exagerada de sí mismo y que por sí sola vale la pena darle play.

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Usualmente en el cine norteamericano los personajes de origen asiático y/o de otras minorías suelen ser borrados o relegados a partes pequeñas. Con Park y Wong a bordo, como estrellas y co-guionistas, aportan matices específicos de la cultura coreana y china, particulares de sus vivencias o experiencias en el país occidental. Desde referencias a alimentos o costumbres, se exploran los aspectos hereditarios sin tener que esforzarse para asegurarse de que todo el mundo reciba las referencias, lo cual se siente refrescante y universal.

Always Be My Maybe demuestra que, aunque el amor, el romance y las relaciones en el siglo XXI vengan sin duda con sus complicaciones, si por un golpe de suerte, te conectas con la persona adecuada sin tener que comprometer quién eres, tal vez valga la pena. —JG

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