FICM ’19: And Then We Danced

En AND THEN WE DANCED, el director y guionista Levan Akin no se aleja de ciertos clichés del cine LGBT; como el auto-descubrimiento, la aceptación y el primer amor, aunque utilizándolos siempre a su favor para darle a su protagonista una razón para sobrevivir.

(And Then We Danced, Dir. Levan Akin, 2019)

Merab (Levan Gelbakhiani) estudió desde niño en la Academia Nacional de Danza de Georgia. Su pareja de baile es Mary (Ana Javakishvili). Él continúa una tradición familiar—su padre también fue bailarín, pero no pasó mucho con él. La relación entre ellos continúa, son una pareja feliz, estable, bailan juntos, salen a pasear y conviven con los amigos. Todos se preparan para una gran audición hasta el día que llega un nuevo bailarín, Irakli (Bachi Valishvili), con una destreza natural para los difíciles bailes georgianos. Se integra al grupo y se convierte en la principal amenaza de Merab para ganar su lugar en una producción fuera del país.

Merab e Irakli desarrollan una camaradería, como si Nina y Lily (Black Swan, Darren Aronofsky, 2010) se hubieran llevado bien al conocerse; uno es producto del ensayo constante y el otro genera movimiento de forma natural y orgánica. Van encontrando similitudes en sus vidas, trabajan empleos temporales para poder dedicarse a ensayar, ambos viven con sus abuelas y vienen de familias en conflicto; Irakli viene de Batumi, donde vive su enfermo padre y Merab siempre ha vivido en Tibilisi. La amistad va transformándose en un enamoramiento por parte del último, quien, como si fuese adolescente, va idealizando al primero.

En un viaje de campo, el grupo de amigos de la academia se divierte al ritmo de ABBA, Robyn y demás canciones que animan a Merab a acercarse a Irakli. Se alejan del resto, se besan y hacen el amor. Los dos están emocionados pero las cosas no serán tan sencillas en un pequeño pueblo extremadamente homofóbico, además, está la relación que Merab mantiene con Mary y que inmediatamente pasa a segundo término.

MV5BODBjMDZmY2MtN2IyOC00ODUzLTljOGEtNTM2YTk3MzI2NDk0XkEyXkFqcGdeQXVyNzIwNzA2MDU@._V1_

And Then We Danced toma prestado un poco del argumento de Call Me By Your Name (Luca Guadagnino, 2017) para resolver parte de su tercer acto—spoilers—Irakli debe casarse con su prometida en Batumi, rompiendo el corazón de Merab, y lo cual no es de extrañarse considerando el tradicionalismo que se vive en República de Georgia.

El director y guionista Levan Akin no se aleja de ciertos clichés del cine LGBT sobre auto-descubrimiento, la aceptación y el primer amor, utilizandolos a su favor para darle a su protagonista una razón para sobrevivir. El protagonista debe utilizar su sufrimiento y convertirlo en la motivación principal de su ejercicio como bailarín; es interesante ver como la danza georgiana está basada en la fuerza masculina y que sea impulsada por un hombre homosexual, quién la va a utilizar para mejorar su calidad de vida. El bailarín Levan Gelbakhiani es una verdadera revelación en el papel principal, ya que puede dar muchos matices con sus gestos; es tierno y juguetón al principio y va evolucionando a ser brusco y obstinado; dejando todo en la pista de baile. —JE

MV5BNTE2OTkyMjktNzM5Zi00YjA0LTk0YzgtYTE1MTEyNDQ4NTM2XkEyXkFqcGdeQXVyODIwNjgxMzQ@._V1_

 

  1. […] And Then We Danced, dir. Levan Akin por Javier Espinoza […]

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: