FICM ’19: The Lighthouse

THE LIGHTHOUSE se trata de la segunda película de Robert Eggers después de su atmosférica de terror del 2016 The VVitch; pareciera un retorcido documental del pasado pero potenciado por imágenes surreales y perturbadoras.

(El Faro, dir. Robert Eggers, 2019)

Pudiera sonar ilógico, pero un festival de cine no siempre es el mejor lugar para ver y reseñar películas, por lo menos no con la profundidad que se merecen. Ver varias de ellas al día no da el tiempo suficiente para procesarlas, internalizarlas y formar una verdadera relación con lo que vemos; esto aplica especialmente a películas con una propuesta inusual o compleja.

A The Lighthouse ciertamente le queda esta descripción; fotografiada en blanco y negro y en un formato prácticamente cuadrado, se trata de la segunda película de Robert Eggers después de su atmosférica de terror del 2016 The VVitch. Parece un torcido documental del pasado; lo que le da potencia no son solo sus imágenes surreales y perturbadoras, sino que éstas acontecen en una fiel recreación de época, desde el vestuario y la dirección de arte, gruesos acentos y los arcaicos términos con los que sus personajes hablan.

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Willem Dafoe y Robert Pattinson interpretan a dos trabajadores en un faro y únicos pobladores de la retirada isla de la costa este de Estados Unidos. Thomas (Dafoe) es un veterano de años y Ephraim (Pattinson), acaba de llegar después de probar con numerosos trabajos. En la isla, Thomas gobierna con un puño de hierro, asignándole a Ephraim las tareas más básicas, degradantes y ni siquiera le permite entrar al piso superior de la torre donde se encuentra la lámpara. Sus tolerancias de uno al otro serán puestas a prueba por la llegada de una furiosa tormenta. ¿Cómo describir lo que sigue que no sea un viaje salvaje a la locura?

El ser humano es social por naturaleza y el aislamiento hace cosas extrañas con su mente. Dentro de la isla, pareciera que todo el universo moral de ambos hombres se reorganiza alrededor de aquello que tienen más inmediato: la luz del faro como algo cercano a la divinidad o las gaviotas como señales de mal augurio. Las imágenes de la película parecen comentar sobre la masculinidad, la agresión y/o el deseo sexual frustrado; la necesidad de compañía, pertenencia o las normas de conducta que intervienen entre varones. Hay riqueza y ritmo en la forma que la película progresa, revelando detalles, pero la primera impresión también es amorfa y abrumadora. Finalmente, de la genialidad en el duelo de actuación entre Dafoe y Pattinson, no queda duda. —AVR

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